Image credit: © Robert Edwards-Imagn Images

Traducido por Miguel Boada Nájera

Terminó con un sabor amargo, pero Brandon Lowe tuvo una semana de locos. El jugador que llegó a los Pirates durante la temporada invernal, pegó dos cuadrangulares, un doble y un triple en la gira de Pittsburgh por Arizona y San Francisco. No fue su último despunte en lo que normalmente ha sido una montaña rusa para Lowe. Esto es algo que ha hecho a lo largo de todo el año. Lowe tiene 112 DRC+ durante su carrera, pero este año ese número era 131, previo al juego del domingo. Aún después de su actuación de 0-5 en el duelo final en San Francisco, está bateando para .259/.361/.563 este año.

Una explicación simple del éxito de Lowe podría sonar tan familiar que podría ser cansado. En una Liga que ha reducido el tamaño de su zona de strike, Lowe ha respondido acorde a la situación: está abanicando con menos frecuencia. Tiene un porcentaje de ir a cazar la pelota alrededor del 36%, un número que rondaba el 40% en las campañas 2024 y 2025. Esta temporada está en descenso y llega a 32.8%. Eso es algo difícil de lograr en cualquier momento, pero resulta particularmente más complicado cuando la zona de strike se ha vuelto más pequeña. El promedio de la Liga de ir a perseguir pitcheos está creciendo, lo que refleja no una disminución general en la capacidad para tomar decisiones sino en el hecho de que algunos pitcheos que eran considerados dentro de la zona tan recientemente como un año atrás, ahora son lanzamientos fuera de la zona, lo que termina afectando tu promedio de ir tras el pitcheo. Lowe está cazando muchos menos lanzamientos, a pesar de que debería de estar yendo por muchos más.

Ah, pero no todo lo demás es igual. Históricamente, Lowe ha sido un bateador agresivo con pitcheos dentro de la zona de strike, al abanicar a casi el 79% de los strikes que vio. Este año ese número está cercano al 69%. Su taza de swings ha caído, del 55% al 47.3%. Considerando un margen de una pulgada (o tres) en los bordes de la zona que ya no son una amenaza, él ha presentado un notable aumento en la paciencia en el plato. Su rango de contacto en swings todavía es deplorable, ya que falla casi una tercera parte del tiempo. Porque abanica con mucho menos frecuencia, y porque la zona de strike es más indulgente de lo que lo fue hasta hace poco, su promedio de ponches cayó–y el número de bases por bolas es mucho mayor. El año pasado, Lowe negoció 38 bases por bolas en 553 apariciones al bat. En 2024, fueron 33 pasaportes en 425 turnos. En 2026, ya tiene 21 bases por bolas, en solo 158 viajes al plato.

Pero no puedes llegar al estrellato o hacerle pensar al DRC+ que lo has hecho. Tienes que hacer daño con el bat. Es justo aquí donde la impresionante producción de Lowe se convierte en algo especialmente interesante. Realizar menos swings le ha ayudado a perfeccionarlos. Nunca había teniendo un rango de swings tan bajo en un lapso de 30 juegos, en ningún punto de su carrera, por lo que no solamente es una etapa de rachas positivas o negativas. Hizo un cambio consciente en su enfoque y es por ello que, ha descubierto algo: (quizá) el major swing tipo ‘A’ en las Grandes Ligas.

Existen 111 bateadores que han abanicado al menos 150 ocasiones este año y que tienen al menos 25 de esos swings que alcanzaron las 77 millas por hora en la velocidad del bat. Lowe es uno de ellos, pero no es precisamente uno de los que tengan el promedio más alto. Solo 35 de sus 302 swings alcanzaron esa velocidad, al llegar al domingo, colocándose en el lugar 93 en la lista de todos los swings que lograron esas 77 mph. Solo unos cuantos jugadores pueden abanicar tan rápido al menos la mitad de las veces, y solo una docena que lo logra una cuarta parte del tiempo. Lowe no tiene ese swing ‘A’ muy a menudo.

Pero cuando lo logra, lo hace con mucho ruido. Lowe solo falla en esos swings el 22.9% de las ocasiones. Normalmente, en la parte más alta de la velocidad de tu swing, pierdes un poco de control del barril y tu zona de contacto disminuye, pero Lowe conecta la pelota con mucha más frecuencia cuando se suelta por completo que cuando no llega a ese ritmo. Algo igualmente impresionante, cuando hace contacto, el promedio de velocidad de salida de la pelota en esos swings es de 97 mph y su ángulo de salida es de 26 grados, muy cerca de la combinación perfecta. Lowe ha pegado cinco cuadrangulares y dos dobles con swings de 77+ mph esta temporada. Eso lo ha hecho un bateador letal que comete errores–algo que él ha sido durante los últimos años, claro, se encuentra en camino de un impresionante total de cuadrangulares, pero ahora lo está haciendo mientras controla mucho mejor la zona de strike.

Mucho del bateo moderno se reduce a la convicción. Es acerca de ir por tu pitcheo y destrozar la pelota, lo que significa tener en mente un swing perfecto para cualquier lanzamiento y en cualquier situación que se presente. Tienes que anticiparte, pero evitando que esa anticipación te nuble la visión o tu juicio. Lowe está alcanzando ese punto perfecto de manera excepcional este año, es como si estuviera bateando albóndigas de forma extraordinaria. El promedio de velocidad de su swing ha disminuido este año, lo que tiene relación con la caída en la frecuencia de sus swings. Está poniendo hincapié en batear con convicción: esperar el lanzamiento correcto y hacer su swing cuando lo vea. Algunas ocasiones no lo consigue, lo que resulta en una situación (cuando puede detectarlo con tiempo y/o puede permitirse no hacer swing en esa situación) o en un swing más tibio de lo normal (cuando debe de defender la zona o cuando es engañado). Pero cuando obtiene lo que busca, está mucho mejor preparado para ese pitcheo de lo que lo estuvo en el pasado. Mantener ese balance no será sencillo, pero por ahora, hace que Lowe sea más peligroso–y un mucho mejor bateador de OBP–que nunca.

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