Image credit: © Denis Poroy-Imagn Images

Traducido por Miguel Boada

Hace unas seis semanas escribí sobre el jardinero de los Padres Jackson Merrill. Cuando se trata de textos sobre un solo jugador, hay varios sabores: el jugador que luce renovado y/o mejorado, el que está haciendo algo histórico o inesperado, el que está padeciendo como nunca. Merrill era el último caso. Hasta junio, bateaba para .213/.271/.343 en 343 apariciones en el plato. Su suerte en pelotas bateadas había bajado por un margen significante, pero estaba completamente fuera de sintonía. Era agresivo y llegaba tarde al mismo tiempo, estaba atrapado entre saber qué quería hacer y ser capaz de hacerlo. Con apenas 22 años de edad, y una considerable dosis de éxito en las Grandes Ligas a cuestas, era uno de los cinco peores bateadores en toda la Liga. Se encaminaba directamente a una temporada perdida a pesar de estar completamente sano.

Desde el 1 de julio, Merrill batea para .308/.345/.564 en 168 viajes al plato. Eso lo convierte en uno de los cinco mejores bateadores de la liga. Su racha actual ha elevado 12 puntos su DRC+ de la temporada, hasta 99, a pesar de que lo ha logrado en la mitad de las apariciones en el plato. Siempre resulta muy tentador atribuir este tipo de problemas a una sola cosa, pero al final llegué a la conclusion de que probablemente existía “un millón de explicaciones delicadas.” Los cambios que ha hecho son una muestra de ello. Esta es una lista de algunos de los ajustes más destacados junto con una breve explicación de cómo cada uno está ayudándolo:

Su bat está un poco más plano al pasar sobre la zona.

Como es un jugador que hace casi todo bastante bien en lugar de hacer algo a un nivel excepcional, hacer que el bat esté más plano le permite permanecer un poco más de tiempo en la zona para golpear la pelota en mejor sitio en lugar de por debajo. Eso es algo que muchos bateadores quisieran hacer porque les permite estar más tiempo en el mismo plano de la pelota, hecho que les permite tener un mayor rango de buen contacto una vez que se encuentre con la pelota. Para Merrill significa que puede utilizar mejor otras zonas del campo en lugar de pegar elevados suaves al jardín izquierdo que son outs fáciles.

Se está parando un poco más atrás en la caja de bateo.

Parte de mandar la pelota hacia el jardín contrario tiene que ver con el punto de contacto. Como un jugador que aumentó más de un punto completo la velocidad de su bat de 2025 a 2026, Merrill estaba pasando por la zona más rápido y hacía contacto con la pelota con la punta del bat. Cuando un pitcher se mueve en la placa, todo lo que hace permanece igual aunque modifica la trayectoria de la pelota. Para los bateadores, moverse unos centrímetros dentro de la caja significa que no tienen que modificar su swing; simplemente cambian el punto en donde encuentran la pelota cuando llega al plato. Para Merrill, eso le está ayudando a hacer contacto más adelante, lo que lo está llevando a impulsar su gigantesco porcentaje de slugging desde principios de julio.

Está separando más las piernas en su parado en la caja. 

Esto también le está ayudando a Merrill a darle más poder a la pelota. El parado en la caja de bateo es una especie de baile misterioso para que el bateador encuentre qué tan relajado necesita estar para que su cuerpo esté en el punto óptimo para batear la pelota. Tener un swing plano más tiempo le ayuda a mantener el contacto y estar parado más atrás en la caja lo llevan a modificar su punto de contacto; una postura más baja le está permitiendo generar más fuerza desde las piernas hacia el resto del cuerpo.

Al final, la fortuna de Merrill al batear ha cambiado drásticamente. Ahora no solo ha vuelto al punto donde estuvo en los dos primeros años de su carrera, sino que está 25 puntos por encima, con un .339. Es un buen ejemplo de que una estadística como esta no depende solamente de la suerte. Él mismo se ha colocado en la posición para tener esa suerte. Las imágenes de arriba vuelven a mostrar cómo su timing (medido en milisegundos; a la izquierda está tarde, derecha está adelantado) se ha manifestado a lo largo de la temporada. A la izquierda es del inicio de la temporada hasta junio. A la derecha es a partir del 1 de julio hasta el fin de semana. El rojo representa las rectas y el azul los pitcheos rompientes. La mejoría contra las rectas es menor pero notable, ya que le ayudó a elevar del percentil 30 en producción ofensiva al 80 al batear la pelota al centro del campo en lugar de hacerlo a banda contraria.

Con los pitcheos rompientes es otra historia. En junio describí la gráfica como “especialmente accidentada.” Ahora es impecable. Su ofensiva ha pasado del percentil cinco al 80. Aquí es donde su cambio de enfoque se hace todavía más evidente. Está haciendo su swing aproximadamente medio punto más lento que hasta junio, porque contra pitcheos rompientes está en el punto más lento posible. Eso lo está ayudando a hacer contacto todavía más por delante y a jalar la pelota hacia el jardín derecho en lugar de hacia el central. En términos generales, sigue haciendo swings más fuertes y en una medida superior al bateador promedio. Este es el tipo de fotografía que te permite ver cómo un jugador pasa de ser una amenaza al bat prácticamente nula a convertirse en un bateador devastador en potencia. Así es cómo el BABIP puede mostrar que no solo está teniendo suerte, sino que está creando su propia suerte.

Lo especialmente notable de los ajustes de Merrill es que, a simple vista, no parece diferente. Esa idea se da de manera limitada por los pocos ángulos que ofrecen las cámaras de television e, incluso, a lo que puedes ver en persona. Pero, en gran medida, se ha mantenido fiel a los cimientos de su swing; a su apariencia, su ritmo y sus mecanismos. Sus manos no son diferentes y tampoco lo es su levantamiento de piernas. No se está parando más inclinado hacia adelante ni erguido ya que sigue creyendo en el mismo swing que ha tenido desde que lo conocemos, pero está aplicando su movimiento de una manera diferente, que se adapta mejor al jugador en el que se ha convertido. 

La posibilidad de convertirse en una máquina ofensiva sin tener que atravesar una transformación completa ya resulta atractiva por sí sola. Pero el desarrollo de Merrill también ofrece una perspectiva adicional. Ha logrado cortar el nudo que lo tenía atado a principios de esta temporada. Los cambios radicales son difíciles y no garantizan nada. Son una búsqueda metódica a tientas en la oscuridad. Durante mucho tiempo, lo mejor ha sido reservarlos para la tranquila y anónima temporada baja, lejos de la presión del presente. Pero quizá eso ya no sea así. Los pitchers están cambiando sus agarres y reconstruyendo sus repertorios sobre la marcha. Los bateadores están redirigiendo sus swings en cuestión de un par de semanas. Quizá hemos llegado a un punto de claridad gracias a la información que tenemos disponible, en el que los jugadores pueden realizar este tipo de cambios sobre la marcha, o al menos podemos entender cómo sucede cuando lo hacen.

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