Image credit: © Brett Davis-Imagn Images
Traducido por Marco Gámez.
A estas alturas, probablemente hayas visto o escuchado que la MLB en la última ronda de negociaciones del contrato colectivo de trabajo (CBA) lanzó un sistema de draft amateur invertido:
“Nuestra propuesta está diseñada para aprovechar ese buen momento con el fin de beneficiar el juego a nivel universitario, de ligas menores y de Ligas Mayores. Al crear un sistema de draft centrado en jugadores en edad universitaria y hacer que la mayoría de los jugadores universitarios sean elegibles un año antes, más jugadores se beneficiarán tanto de una educación universitaria como de un ambiente de desarrollo de élite, mientras llegan al béisbol profesional, y en última instancia a las Grandes Ligas, más rápidamente”.
Los equipos han pasado décadas tratando de calcular la fórmula perfecta para el valor futuro de un jugador amateur, pero no existe una ciencia exacta para la búsqueda de talentos. Los equipos priorizan diferentes herramientas y rasgos. Bajo el mandato de Craig Breslow, los Red Sox tienen predilección por los lanzadores altos y fornidos de la Conferencia del Sureste. A los Dodgers les gusta la velocidad. Los Guardians buscan bateadores con mucha disciplina al plato. Los Brewers valoran la capacidad atlética innata.
Como era de esperar, la Asociación de Jugadores de la MLB rechazó rápidamente la propuesta, por lo que no veremos la exclusión de los jugadores provenientes de la preparatoria en el proceso de selección en el futuro. Aun así, la controversial propuesta de la liga se me quedó grabada. ¿Llegan a las Grandes Ligas con la misma proporción los jugadores seleccionados desde la preparatoria que los provenientes de la universidad? ¿Genera alguno de los dos grupos más WARP?
Varios estudios han comparado el valor de las selecciones del draft provenientes de la preparatoria frente a las universitarias, pero algunos de ellos ya tienen cierto tiempo. Rany Jazayerli escribió una serie de 12 artículos sobre el proceso selección durante la administración de George W. Bush (2006). Richard T. Karcher condujo un estudio en 2017 sobre las selecciones efectuadas entre 1996 y 2011. Quería analizar promociones más recientes, así que tomé datos de las cuatro primeras rondas de los drafts celebrados entre 2015 y 2025. Me detuve en la cuarta ronda porque la mayor parte del dinero destinado a los bonos de contratación se concentra en las primeras 100 selecciones. Tras eliminar a los jugadores que fueron seleccionados en dos ocasiones, la cifra total es de 1,473.
Para empezar, analicé la tasa de selección según la procedencia y la posición de los jugadores. Los equipos seleccionan a más jugadores de posición universitarios que lanzadores, lo cual me hizo reflexionar. Yo suponía que los equipos estarían más inclinados a seleccionar lanzadores, pero la elección de brazos provenientes de la media-superior (línea verde claro) muestra una tendencia opuesta (los bateadores aparecen en línea verde oscuro). Tras el draft de 2017, el número de lanzadores de preparatoria seleccionados cayó drásticamente, pasando de 24 a 14 en 2019. Desde entonces, la cifra se ha estabilizado, oscilando entre los 13 y los 17 jugadores. Esto coincidió con un breve periodo (2020-2021) en el que los lanzadores universitarios (línea azul) superaron significativamente en número a los jugadores de posición (línea negra).
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A diferencia del fútbol o el hockey, en los cuales una selección del draft rápidamente se incorpora a la plantilla, los prospectos del béisbol son los que tardan más en desarrollarse. (Excluí la generación de los seleccionados en 2025 de las tasas de debut y las contribuciones WARP porque ninguna de las selecciones ha llegado a las Mayores todavía). Los lanzadores registraron la mayor brecha de debut. Los lanzadores universitarios alcanzaron una tasa de estreno del 51.9%. Los estudiantes de preparatoria quedaron casi 17 puntos por debajo, con un 35.1%. Los jugadores de posición estaban más cerca. Los de la universidad se estrenaron en un 48.8%, mientras que los estudiantes de media-superior debutaron en un 44.5%.
| 2015-24 Porcentaje de debut por posición (Ronda #1 a Ronda #4) | |||
| Total | Debutaron | Debut% | |
| Lanzadores Universitarios/vocacionales | 432 | 224 | 51.9% |
| Lanzadores prepa | 188 | 66 | 35.1% |
| Jugadores Posición Universitarios/voca | 441 | 215 | 48.8% |
| Jugadores de posición prepa | 272 | 121 | 44.5% |
La ventaja de la experiencia universitaria se reduce una vez que el jugador llega a las Grandes Ligas. Los bateadores provenientes de la preparatoria promediaron 2.52 bWARP, apenas un suspiro por encima de los bateadores universitarios, que registraron 2.36. En el caso de los lanzadores, la tendencia fue la inversa: los brazos universitarios promediaron 1.71, frente a los 1.50 de los provenientes de la preparatoria. Estas cifras son variables, ya que siguen debutando más jugadores. Me interesaría volver a analizar estos datos dentro de uno o dos años, a medida que más jugadores de los drafts de 2023 a 2025 acumulen tiempo de juego.
| bWARP vs pWARP por procedencia | ||
| Grupo | Lanzadores | Bateadores |
| Universitarios | 1.71 | 2.36 |
| Preparatoria | 1.50 | 2.52 |
El mejor jugador de posición proveniente del ámbito universitario seleccionado en el draft durante la última década es Alex Bregman. Elegido desde la Universidad Estatal de Louisiana como la segunda selección global del proceso de 2015, Bregman ha generado 30.43 bWARP a lo largo de 11 temporadas. El mejor bateador proveniente de una escuela media-superior es Bobby Witt Jr., de la preparatoria Colleyville Heritage. Como segunda selección general en el draft de 2019, ha acumulado 23.39 WARP en cuatro temporadas. Bregman promedió 3.3 bWARP en sus primeras cuatro temporadas, mientras que Witt Jr. registra 5.84. Es muy probable que supere a Bregman en uno o dos años; Witt Jr. (26 años) tiene el Padre Tiempo a su favor. Además, representa una mayor amenaza en las bases y puede rivalizar con Bregman en defensa. El swing de Bregman, muy orientado a batear hacia el lado de jalar la pelota, tampoco se beneficia en Wrigley Field en comparación con estadios como Daikin o Fenway Park. Este año, registra una línea ofensiva de .240/.340/.341 con un DRC+ de 104 en 391 apariciones al plato y 85 juegos.
Corbin Burnes (30 años) y Jesús Luzardo (28 años), los mejores lanzadores provenientes de la universidad (22.68 pWARP) y de la escuela preparatoria (13.58 pWARP), respectivamente, se llevan solo dos años de edad, pero presentan una diferencia ligeramente mayor de 9.1 pWARP. Burnes fue seleccionado en la cuarta ronda (puesto 111 en general) del proceso de 2016, proveniente del Saint Mary’s College de California. Luzardo fue la selección número 94 ese mismo año, 17 puestos por delante de Burnes, proveniente de la preparatoria Marjory Stoneman Douglas en Florida. Dado que los jugadores seleccionados desde la educación media-superior no lanzan durante los dos a cuatro años adicionales que implica la etapa universitaria, algunos consideran que sus brazos tienen menos desgaste acumulado en comparación con los seleccionados desde la universidad. Burnes lanzó 132 entradas y dos tercios en la universidad y se sometió a una cirugía Tommy John en junio de 2025. Luzardo sufrió la misma intervención en marzo de 2016, casi tres meses antes del draft. A pesar de sus diferentes trayectorias, ambos lanzadores lidiaron con lesiones de codo.
El talento está en todas partes. Surgen talentos tanto en una escuela preparatoria católica solo para niños de Cincinnati como en un poco conocido junior college de Missouri. La propuesta de MLB habría retrasado el ascenso de figuras destacadas del ámbito escolar, como Hunter Greene y Matt Olson. Aunque la MLB sostiene que el entorno universitario desarrolla mejor a los jugadores, los principales candidatos al premio de Novato del Año siguieron caminos distintos para llegar a las Grandes Ligas. En la Liga Americana, Kevin McGonigle (131 DRC+) firmó con los Tigers tras graduarse de la preparatoria Monsignor Bonner. En la Liga Nacional, JJ Wetherholt (117 DRC+) fue seleccionado por los Cardinals proveniente de la Universidad de West Virginia. Ninguno de los dos se vio obligado a dar el salto al profesionalismo; ellos tomaron esa decisión, pero la propuesta de la MLB habría decidido por ellos.
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