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Traducido por Carlos Marcano
La situación: Con la fecha límite para mantener la elegibilidad de novato para 2027—y con ello, la elegibilidad para el incentivo de selección del draft por promoción de prospectos (PPI por sus siglas en inglés)—quedando atrás, los St. Louis Cardinals ascienden a uno de los mejores prospectos de poder y velocidad de ligas menores: el jardinero Joshua Báez.
Antecedentes: Destacado jugador de preparatoria de dos vías procedente de Massachusetts en la clase del draft de 2021, los Cardinals seleccionaron a Báez en la segunda ronda y lograron apartarlo de su compromiso con Vanderbilt mediante un bono de $2.25 millones de dólares, muy por encima del valor asignado a la selección. Bateó para .158 en 23 juegos posteriores al draft en la liga de complejos, presagiando lo que sería una transición sumamente tortuosa y complicada hacia la pelota profesional; aun así, lo ubicamos quinto dentro del sistema y proyectamos que poseía un potencial de prospecto dentro del top 50. Y lo tenía, pero le tomó cinco años completos alcanzarlo.
Las siguientes tres campañas fueron difíciles. Báez se perdió gran parte de la temporada de 2022 por una lesión en la muñeca, saliendo de la liga de complejos apenas para un turno al bate en mayo y un mes en clase A-baja para cerrar el año, donde se ponchó el 38% de las veces y registró una tasa de contacto inferior al 60%. Regresó a clase A-baja en 2023; bateó para .218 y se ponchó en el 34% de sus turnos. Los Cardinals lo probaron en clase A-alta en 2024; bateó para .225 con una tasa de ponches del 37%, finalizando en la lista de desarrollo y degradado nuevamente a clase A-baja hacia el final del verano. Basta decir que desapareció por completo de nuestras listas y de las de todos los demás, luciendo como un candidato inminente a ser dejado en libertad.
Algo curioso sucedió al arrancar 2025: Báez comenzó a batear, finalmente, en su quinto intento en los niveles inferiores de ligas menores. Realizó un ajuste mayúsculo en su mecánica para abanicar y empezó a producir tanto promedio como poder de juego, registrando una línea ofensiva de .287/.384/.500 entre clase A-alta y Doble-A, reduciendo su porcentaje de ponches hasta apenas un toque por debajo del 21%. Lo clasificamos como el prospecto No. 84 de todo el béisbol al iniciar esta campaña; con franqueza, no existía una casilla del todo adecuada para evaluarlo, considerando el jugador que fue entre 2021 y 2024 frente al que demostró ser en 2025. La versión 2026 de Báez ha abanicado y fallado más que en 2025, pero ha sostenido su promedio en .256, acompañado de unos impactantes 34 cuadrangulares.
Reporte de los visores: Báez siempre ha tenido un swing con un corte ascendente bastante pronunciado, y durante sus años en el desierto carecía de la destreza con el barril del bate para cubrir suficiente zona de strike y aportar algo tangible en ofensiva. Los cambios en su postura y en la trayectoria del swing implementados a inicios de 2025 no solo desbloquearon las ganancias de contacto y promedio descritas anteriormente, sino que desataron un poder inmenso en los partidos; este año en Triple-A promedia una velocidad de salida de 92 mph, con un percentil 90 por encima de las 108 mph, y su ángulo de salida promedio supera los 20 grados. Sus decisiones al abanicar son agresivas pero sólidas.
Dicho esto, la trayectoria de su swing lo expone tanto a los envíos quebrados abajo cuando persigue fuera de la zona—su tasa de abanicar y fallar (whiff) en 2026 contra pitcheos secundarios supera el 40%—como a la velocidad alta. Su contacto dentro de la zona en Triple-A estuvo por debajo del promedio aunque no fue catastrófico, situándose apenas por debajo del 78%, por lo que esto será una batalla constante para no abanicar pitcheos a los que no puede conectarles. Y seamos claros: nunca será un bateador de alto promedio ni evitará poncharse con frecuencia, pero requerirá mantener sus cifras alrededor de los .250 y una tasa de ponches en el rango alto del 20% en lugar de caer a los .210 y rozar el 40%.
Báez también es sigilosamente veloz; estafó 54 bases el año pasado y acumula 21 en lo que va de campaña. Es un atleta integral formidable y capaz de defender las tres posiciones de los jardines, aunque sospechamos que como jugador de Grandes Ligas terminará primordialmente en una de las esquinas.
Futuro inmediato en las Grandes Ligas: Los Cardinals tienen un vacío enorme en una de las esquinas de los jardines tras el traspaso de Lars Nootbaar a los Arizona Diamondbacks, y Báez debería adueñarse del puesto. Conectará muchos cuadrangulares (como lo hizo el sábado) y probablemente acumulará una tonelada de ponches (como sucedió el domingo) en el proceso.
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